lunes, 18 de mayo de 2026

Clases de portugués

Al poco de venir a Valladolid empecé a tomar clases de portugués. Duré poco, aunque me gustaba. Deberíamos contabilizar las actividades que comenzamos y dejamos a medias, más que las que concluyes: dan más pistas sobre lo que de verdad te interesa. Las intenciones eran buenas, como en la canción de Elvis Costello.

El otro sábado fuimos a un concierto. Lo organizaba Colectivo Laika. Llevan bastantes años programando cosas interesantes, aunque es la primera vez que asisto a una. Era un músico brasileño, Zé Ibarra, acompañado por una buena banda. El sábado por la noche había varios conciertos en la ciudad -estaba Sidonie en una feria del vino, gratis; en Pora Caeli los Del Tonos, que tienen un gran directo-. Puede que hubiera más grupos, no me entero de todo. Pero Zé Ibarra pintaba bien, las canciones que tiene en Spotify prometían, y su voz es preciosa. El concierto empezó bien. Melodía brasileña pero con riesgo: la música se expande y busca caminos, los instrumentos se escapan, como en el jazz, y luego vuelven a casa… Y él tiene alma, parece ligero pero a la vez hay algo dramático y profundo en este chico. Digo "chico" porque no ha cumplido los treinta, así que le queda mucho tiempo para crecer. Igual pasa por Valladolid otra vez, quién sabe. No es fácil. Venía del Womad, después de Barcelona, de escenarios mucho más grandes, con muchos más espectadores que los poco más de un centenar, calculo, que estábamos en la sala Borja. Un lujazo.

Algo inesperado, de regalo. Y en portugués. Alguna palabra recuerdo todavía. 

Zé Ibarra, en Valladolid. Foto Arcadio


No hay comentarios:

Publicar un comentario